31 Enero, 2007...11:59 pm

Los buses camión siguen en las carreteras

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::: Por Fabiola Morales

Dos terribles accidentes, la volcadura de un ómnibus en Arequipa y otro en Ayacucho, tiñeron de sangre una vez más nuestras carreteras, y enlutaron a muchas familias que, la mayor parte de veces, quedan en el desamparo. Drama que se ha convertido en un “mal endémico”, en un asunto cotidiano que abre las portadas de los medios.

Sin embargo, estos dos últimos accidentes han sido la gota que han desbordado la paciencia de los ciudadanos y, felizmente, se han tomado medidas urgentes y drásticas que, ojalá se hagan cumplir a todos y en todo el país; porque no es posible que casi diariamente lamentamos la muerte en las carreteras de decenas de pasajeros. Muertes que eventualmente podrían aumentar en las próximas semanas, si tenemos en cuenta que estamos ad portas de un proceso de elecciones municipales y regionales que moviliza a gran parte de la población a sus lugares de origen para cumplir con su deber ciudadano.

Las medidas anunciadas por el Ejecutivo, tanto en lo que se refiere a verificar las buenas condiciones de las unidades de transporte, así como las de los conductores, son positivas. Más allá de estas medidas de urgencia, sin embargo, el problema de fondo es sin duda la informalidad del transporte público. Un ejemplo de ello, es la libre circulación de los llamados buses camión que no son otra cosa que vehículos construidos sobre el chasis modificado de un camión.

En el Congreso de la República, durante el período pasado, se presentaron una serie de proyectos de ley que buscaban la formalización de estos vehículos informales. Lo que es peor, con la votación de un grupo de miembros de la Comisión de Transportes y Comunicaciones, incluida la defensa entusiasta del entonces presidente, Víctor Valdés, se acogieron y dictaminaron favorablemente.

Nos tocó en esa ocasión, con dos colegas más, asumir la defensa de la racionalidad contra un populismo que, pretendía y pretende imponerse, con el argumento de la existencia de muchas “empresas” que contaban con esas unidades.

El 25 de mayo del 2006, presentamos un dictamen negativo en minoría donde se recomendaba la no aprobación de los proyectos, debido a que los buses camión no favorecen a los más necesitados -como se aseguraba-, sino que contribuyen a incrementar la falta de seguridad, acrecentando la severidad en los accidentes de tránsito.

En el Perú se han registrado aproximadamente 1200 buses camión, según cifras que obtuvimos en esa ocasión del Ministerio de Transportes y Comunicaciones. ¿Por qué se ha llegado a esta situación?.

De acuerdo a numerosos estudios técnicos, la gravedad de un accidente en un bus camión es tres veces mayor a uno ocurrido en un bus original. El incremento de los daños en un bus camión se da por las siguientes consideraciones:

  1. El vehículo es construido de manera artesanal, sin tener en cuenta medidas de seguridad. Se corta el chasis de un camión que, por lo general, tiene diez años de uso, y se alarga por la mitad, lo cual le resta toda resistencia.
  2. La carrocería, se fabrica en talleres mecánicos informales, con planchas de latón unidas con soldadura de baja calidad.
  3. Para las ventanas se utiliza vidrio crudo, no laminado y templado, con lo cual, en los accidentes las ventanas se rompan con facilidad y los vidrios producen heridas mortales a los pasajeros.

Nadie duda que estos buses camión tienen el atractivo del bajo precio, más todavía si, a su armado irregular, se suma el hecho de que incumplen con las obligaciones de carácter tributario a las que, los ómnibus originales están obligados.

Durante la administración anterior, el MTC nombró una comisión ad hoc integrada, además por: Produce, INDECOPI, SUNARP, SENATI, y diversas entidades privadas, como la Universidad Católica, para que se encarguen de evaluar a estos vehículos, la misma que concluyó señalando a los buses camión como inconvenientes y peligrosos para el transporte de personas. Luego de este informe, el MTC dio un año de plazo, que venció el 14 de febrero del 2006, para el retiro de los buses camión.

El Tribunal Constitucional, por su parte, declaró infundada en febrero del 2006 la acción de amparo planteada por una empresa de buses camión contra la norma del MTC que prohibía su circulación.

Si bien saludamos las medidas de urgencia tomadas por el Ejecutivo, para frenar la racha de accidentes en las carreteras, es necesario recordar que el éxito de las mismas dependerá, por un lado, de que se hagan cumplir, sin excepciones en todo el territorio nacional; y por otro, de enfrentar con seriedad el problema de fondo: la informalidad. Que pasa, sin duda, por erradicar los buses camión, pues sus propietarios ya han tenido el tiempo más que suficiente para cumplir con su retiro y no podemos permitir más muertes en las carreteras del Perú.

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