[Opinión] Alto a la destrucción de Lobitos

 

Luego de recibir una serie de denuncias, el pasado miércoles 25 de febrero viajamos a Lobitos (Talara) y comprobamos que ya casi no queda nada de las viviendas construidas con madera de pino oregón sobre un área total de 70 hectáreas, a inicios del siglo pasado por la compañía inglesa Lobitos Oilfield Limited, hoy propiedad del Ministerio de Defensa. 

Tras asistir a un acto protocolar de bienvenida organizado por el Gremio de Pescadores, al que asistieron decenas de pobladores, iniciamos el recorrido visitando lo que queda del muelle. Allí comprobamos la desaparición de enorme tablones de madera, los mismos que –según nos dijeron- habrían sido retirados por militares el 4 de julio del 2008.  

“Lo peor de todo es que horas antes habíamos firmado un documento donde el Ejército se comprometía a no tocar el muelle. A consecuencia es esto se registró un pequeño enfrentamiento, que no llegó a mayores porque somos un pueblo pacífico”, nos informó Tulio Chapilliquen dirigente de los pescadores.  

Pero no sólo el muelle ha sido prácticamente desmantelado. También comprobamos que del edificio de la otrora comandancia general de la Octava División Motorizada, declarado Patrimonio Cultural de la Nación por el INC, no queda mucho: se han llevado las ventanas, las maderas de los pisos, así como el reloj que se ubicaba en la parte más alta del edificio. 

A esto se suma la desaparición de valiosas piezas de mármol de los mausoleos y lápidas del cementerio inglés; la destrucción de varias casas, de lo que fuera la primera sala de cine de Sudamérica, del casino; el completo abandono de las piscinas del club, etc.  

En resumen encontramos un pueblo fantasma, producto del saqueo sistemático de innumerables piezas de incalculable valor histórico, y de más de 1 millón 800 mil pies cuadrados de madera pino de oregón, cuyo costo es de 10 nuevos soles por pie cuadrado. 

Ante estos hechos y, a pesar de la resistencia de algunos Congresistas miembros, acabamos de formular la denuncia ante la Comisión de Defensa del Congreso, para que se investigue esta barbarie y se den a conocer los nombres de los responsables de este atentando contra el Patrimonio Cultural. Esperamos que la indignación de los pobladores de Lobitos y la nuestra propia encuentre eco aquí en el Congreso.

 

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