[Opinión] La hora de los consumidores

Por: Fabiola Morales Congresista
Sábado 14 de Agosto del 2010

Con la aprobación del Código de Protección y Defensa del Consumidor por el Congreso de la República, el Perú ha dado un paso trascendente en defensa de quienes adquieren productos y servicios, de cualquier índole.

El Perú hoy cuenta con un Código de Protección y Defensa del Consumidor, construido con los representantes de los propios consumidores y base fundamental para que los ciudadanos accedan a productos y servicios idóneos y que gocen de los derechos y mecanismos efectivos para su protección, reduciendo la asimetría informativa, corrigiendo, previniendo o eliminando las conductas y prácticas que afecten sus legítimos intereses.

¿Pero quiénes son los consumidores o usuarios de acuerdo con este código? Son todas aquellas personas naturales y jurídicas que adquieran, utilizan o disfrutan como destinatarios finales productos o servicios materiales e inmateriales en beneficio propio o de su grupo familiar o social, actuando así en un ámbito ajeno a una actividad empresarial o profesional (caso inclusive de las asociaciones, comités, etcétera).

El código recoge principios novedosos y casi revolucionarios, tales como los principios de soberanía del consumidor, proconsumidor, transparencia, corrección de asimetría, buena fe, protección mínima, proasociativo y primacía de la realidad, etcétera. También se ha recogido como regla general que el Estado reconoce la vulnerabilidad del consumidor y, por ende, sus acciones se orientan a proteger sus legítimos intereses y a promover un rol activo en el mercado.

Se establece toda una gama de derechos de los consumidores y define la relación consumidor-proveedor. Así, por ejemplo, se ha diferenciado el derecho del consumidor a un trato justo y equitativo en toda transacción comercial del derecho a la protección de sus intereses económicos, precisándose que la protección es frente a las cláusulas abusivas, métodos comerciales coercitivos y cualquier otra práctica análoga.

Recoge el derecho de información de los consumidores en todos sus aspectos, como el precio, la protección al consumidor frente a la publicidad y la idoneidad de los productos y servicios en el sentido de que la idoneidad es la coincidencia entre lo que el consumidor espera y lo que efectivamente recibe.

Son tratados, además, aspectos fundamentales como la salud y seguridad de los consumidores, la protección de sus intereses sociales y económicos, los contratos que suscriban a fin de evitar cláusulas abusivas, definiendo lo que se entiende por métodos comerciales abusivos (coercitivos, agresivos o engañosos y abusivos en el cobro), incluyendo la protección del consumidor en los productos o servicios específicos; los servicios públicos regulados y el importante rubro de los servicios de salud, educativos, inmobiliarios y, especialmente, los financieros, estableciendo todo un régimen de responsabilidades y sanciones para los proveedores.

En resumen, es un importante código que todos debemos procurar leerlo, estudiarlo o, al menos, revisarlo exhaustivamente, en especial la mujer peruana que es quien por lo general adquiere productos y servicios para el hogar, pues, queramos o no reconocerlo, todos somos consumidores y, con este código, es nuestra hora.

Publicado en El Comercio.
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